Domar a la “bestia” 5/5 (3)

Érase una vez un pueblecito de Lleida que sufría una plaga de dolor persistente.

Tan generalizada era esta aflicción que una de cada cuatro personas la experimentó. El dolor duraba más de 3 meses, ensombreciendo la vida cotidiana de muchos, manteniéndoles apartados de sus actividades habituales.

Todos los intentos por erradicar ese dolor resultaban ser inútiles.

¡Venga, dolor! ¡Vete! Lo hemos intentado todo, pero ¡aún sigues aquí!

Nos movemos menos, tomamos píldoras, usamos bisturís y agujas…

¡Venga, dolor! ¡Vete! Lo hemos intentado todo, pero ¡aún sigues aquí!

Pero el dolor permanecía como un compañero leal.

La esperanza de la gente se desvanecía; se resignaron a vivir con el dolor ¡solo que ahora el dolor era como una bestia salvaje!

Por suerte aparecieron un grupo de investigadores, entre los cuales se encuentra: Lorimer Moseley ¡Retrocede animal salvaje! (dirigiéndose a la bestia). Llegó el profesor Moseley un científico del dolor y él sabe cómo adiestrar a esta bestia.

Los científicos del dolor están empezando a pensar de distinta forma sobre el dolor y sus causas.

 ¡Y están haciendo descubrimientos emocionantes!

¿Sabes que la manera en que pensamos acerca nuestro dolor puede cambiar la forma que tenemos de sentirlo?

Las siguientes líneas pueden ayudar a entender el dolor. La comprensión es importante porque puede cambiar el dolor, entender cómo funciona tu cuerpo ayuda a domar a la “bestia salvaje”.

En primer lugar, confía en mi sobre esto, los fisioterapeutas somos profesionales cualificados para atender los procesos de dolor.

El dolor no es una medida específica que cuantifica la salud de los tejidos. El dolor es un protector. Creando sensaciones desagradables, tu cerebro cambia su comportamiento – para que puedas evitar lesiones o para que tus tejidos pueden recuperarse.

A veces el dolor no es útil – como por ejemplo el dolor del miembro fantasma (ocurre en personas con amputaciones). No se espera que un miembro que no tenemos pueda doler. Pero lo hace y eldolor es muy real.

¿CÓMO EXPLICAMOS ÉSTO?

El dolor es una señal de advertencia de tu cerebro que depende de la evidencia creíble para decirte que tu cuerpo necesita protección. A veces es demasiado protector y recibimos señales de advertencia innecesarias. Los científicos del dolor ahora entienden que existen diversos modos en los que nuestro sistema nervioso termina produciendo estas señales inútiles.

Un ejemplo es la asociación de un estímulo condicionante. Piensa en el experimento del perro de Pavlov. Cada vez que se le ofrecía comida, Pavlov tocaba una campanilla. Por supuesto, el perro salivaba al recibir la comida, pero al cabo de un tiempo, éste, quedó condicionado salivando al tiempo que escuchaba el sonido de la campana. Esta asociación es sólo una de las formas en que tiene el cuerpo de aprender del dolor. Cuanto más tiempo lleva el sistema nervioso produciendo el dolor, más fácilmente consigue obtenerlo. Tu cuerpo aprende a producir el dolor.

¿QUÉ ALIMENTA A LA BESTIA?

Echemos un vistazo a cómo funciona el dolor:

En los tejidos de tu cuerpo, hay neuronas específicas, que normalmente sólo responden a estímulos perjudiciales – ya sean mecánicos, químicos o térmicos -Cuando se activan, envían una señal de advertencia a la médula espinal, que a su vez envía una señal al cerebro.

Esta actividad de las neuronas se llama “nocicepción” y está sucediendo continuamente. Pero sólo a veces conlleva sentir dolor. La mayoría de las veces, el cerebro protege al cuerpo con otras cosas, como el movimiento.

Una vez que la señal de advertencia llega al cerebro, el cerebro la procesa teniendo en cuenta la información que le llega y la gran cantidad de conocimientos (o creencias) previos anteriormente almacenados.

Si el cerebro considera que hay razón para pensar que se requiere protección, entonces su cerebro crea dolor.

Uno de los sorprendentes descubrimientos es que se puede tener dolor sin ningún tipo de estímulo físico. ¡Los pensamientos, los lugares, estímulos externos o internos, puede activar las señales de advertencia! Y el dolor se siente exactamente igual.

Pero no es sólo tu cerebro, tu médula espinal también aprende cómo generar señales de advertencia innecesarias.

¿CÓMO SABER CUÁNDO EL SISTEMA ESTÁ “APRENDIENDO” A GENERAR DOLOR? 

Tu puedes notar que tu dolor se extiende o se activa sin previo aviso. Tu cuerpo se siente extraño y es difícil moverse correctamente. Tu dolor cambia rápidamente con tu estado de ánimo. Viejas lesiones empiezan a doler de nuevo. Eres más sensible a los estímulos.

De nuevo, cuanto más tiempo dura el dolor, más de todo esto ocurre.

La vieja forma en la que la ciencia entendía el dolor dejaba a muchas víctimas sintiéndose como si nadie creyera que su dolor era real. O creyendo que para que doliera de esa forma, debía haber un problema en un tejido. Pero ahora sabemos que esto es distinto en el dolor persistente (crónico).

 ¿CÓMO SE PUEDE DOMAR A LA BESTIA?

El dolor es algo muy personal. No hay una única medida válida para conseguir soluciones. Debemos cambiar de estrategia para afrontarlo: ¡Es momento de adoptar un nuevo enfoque para tratar y reducir el dolor!

Uno de los objetivos de afrontamiento se centra en volver a entrenar tu sistema del dolor. Esto podría significar volver a probarse uno mismo físicamente y moverse más de lo que normalmente haría.

Ser honesto acerca de las propias actitudes y creencias y comprender el enfoque actual sobre la fisiología del dolor.

Siempre se debe confiar en el asesoramiento por parte de profesionales de la salud cuando surjan nuevas preguntas. ¿Cómo sé si mi sistema de dolor es sobreprotector? ¿Cómo puedo volver a entrenar mi sistema de dolor para ser menos protector? ¿Cómo puedo saber si puedo moverme con seguridad?

¡Así que hay que ser valiente y tener esperanza!

PORQUE ES POSIBLE DOMAR A LA BESTIA

Traducción adaptada del vídeo original:

 “Tame the Beast – It’s time to rethink persistent pain” 


Lorimer Moseley & @noigroup  www.timethebeast.org

 

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