HABLANDO “SIN DOLOR” 4.67/5 (30)


La perseveración es un fenómeno psicopático caracterizado por la rigidez o pérdida de flexibilidad mental. Provoca la persistencia a una misma respuesta a pesar de que cambie el estímulo y el consecuente fracaso en los procesos de razonamiento.

EL DOLOR CRÓNICO ES PERSEVERANTE. PERO SE SOLUCIONA.

Para entender el siguiente relato debes conocer cómo y por qué se inicia un proceso de dolor crónico. Los cambios que se producen en el cerebro, y en todo el organismo en general, son en gran medida los responsables de que la experiencia dolorosa se mantenga en el tiempo.


Hola soy ALBA, tengo 35 años y hoy se cumplen tres semanas desde que decidí reaprender la jerga del “sin dolor”. Y digo reaprender porque hace unos cuatro años la dominaba a la perfección. Y es por eso que sé que soy capaz de volver a comunicarme en ese idioma.

Mi fisioterapeuta, Jaime, me ha explicado que el lenguaje se almacena en la memoria a largo plazo, por lo que no se pierde. El inconveniente es que: si las cosas que uno guarda no las usa con frecuencia, cuesta encontrarlas cuando las necesita. ¡Pero allí están! De la misma forma que estoy segura de que en algún sitio del trastero se esconden mis viejas botas de esquí.

¿Sabéis qué? El invierno que viene voy a estar lista para volver a esquiar. Me estoy preparando día tras día. ¡Estoy mejorando mi condición física! Jaime me está ayudando mucho. Durante estos 2 meses, he logrado reconocer mi progreso y he dejado de tener miedo.

Si os soy sincera, a día de hoy, no tengo claro cuándo se produjo el cambio de “idioma”, fue a los pocos meses de sentir molestias en la cadera derecha. Todo empezó a complicarse: rigidez, malestar general, insomnio… El problema pareció trasladarse también hacia la zona lumbar. Dejé mis clases de baile y reduje la actividad laboral por temor a empeorar, pero de nada me sirvió. Al año, estuve 6 meses de baja. Sí, creo que fue entonces cuando me convertí en una experta en hablar el lenguaje del dolor.

Solicité multitud de citas con médicos, fisioterapeutas, psicólogos… y otros tantos sin conocida acreditación (pero con exquisita publicidad). Recopilé tanta información que solía ser capaz de terminar las frases de los propios profesionales. Aun así, mi padecimiento no cesaba. También deambulé entre webs, blogs, perfiles de Instagram, navegando en un mar de contradicciones. Un sinsentido. Me perdí. ¿Quién de todos estaba equivocado? ¿Sabía alguien cómo me iba a curar?

La fábula de “los hombres ciegos y el elefante” me ayudó a entender que cada profesional responde aportando su visión, y que todos pueden estar en lo cierto (o todos equivocados), y esto es debido a la diversidad de enfoques existentes cuando hablamos de dolor. [Gracias @tuvidasindolor]

*Un matiz, los “vendedores de humo”, los de las promesas publicitarias, esos solo me aportaron más dudas, más problemas y menos dinero.

 #StopPseudociencias

Llegados a ese punto, hubo un factor determinante hacia mi nueva forma de vivir:

Control + Alt + Suprimir. ¡Basta! Tomé la decisión: Tengo que intentarlo, no voy a quedarme con la incertidumbre. Los barcos están hechos para navegar y yo no quiero quedarme anclada en el puerto [ @BrainFisio @Goicomaite ].Fue entonces cuando regresé a la consulta de Jaime (le conocí durante mi baja laboral). Él fue uno de los que, tras valorar mis múltiples informes, me propuso iniciar un proceso activo de rehabilitación. Recordaré siempre uno de sus comentarios:

 ¿Y dice usted que en la resonancia se observa una protrusión discal?

¡Qué buena noticia! Este resultado descarta patología de gravedad.

goodnews

¡Qué sabría él lo grave que yo estaba!… Eso pensé, y por eso no le escuché. ¿O igual es que no hablábamos el mismo idioma?

Jaime es un gran maestro del lenguaje del “sin dolor”. A cada “pero” que le doy me contesta: Alba, a los problemas ¡soluciones! Así que todas las sesiones de fisioterapia acaban con soluciones; sin dudas, sin temores.

Pues bien, él me sugirió este cambio de idioma y me está yendo fenomenal, por lo que os voy a dar algún consejo por si queréis probar:

  • Rodéate de personas que también hablen “sin dolor”

Imagínate que te vas a Inglaterra y solo te relacionas con españoles, volverás sin haber aprendido inglés ¡No interesa!

I’m sorry but I would like to practice my English, not my Spanish!  

Lo siento, pero quiero practicar el “sin dolor”, de dolor ya sé un rato…

  • Leo “sin dolor”, entiendo “sin dolor”, conozco “sin dolor”

Si te gusta leer, mirar series, películas: hazlo en el idioma que quieres practicar. Disfrútalas, entiéndelas y compártelas. Humor absurdo, fantasía, comer perdices, lo que te apetezca.

  • POST-ITs molones

¡Vamos a llenar la casa de colores! Con frases, palabras o dibujos que faciliten el nuevo lenguaje. No hace falta que estén a la vista de todos, solo en los lugares que tu elijas.

Jaime me explicó que hay unos fisioterapeutas australianos muy famosos (Butler & Moseley) que proponen algo similar para el tratamiento del dolor persistente. Hablan de generar SIMs (Safety in me) o mensajes de seguridad.

  • Registra tus progresos

Jaime me preguntó: ¿Qué distancia te consideras capaz de conseguir caminando al ritmo que hemos probado?. Mi primera respuesta fueron 500 metros, pero tras estas semanas, ando un total de 3,5 km. Además he descubierto que vivir en Lleida tiene ventajas, soy capaz de ir sin coche a todos lados. ¡Estoy encantada!


Para terminar con mi humilde aportación, comparto con vosotros un enlace de los compañeros de Lafisioterapia.net. A mi me sirvió para convencerme de mi propia necesidad y posibilidad de cambio: Dolor crónico, tranquilidad y exposición gradual

También quiero dejaros este ejemplo que me enseñó Jaime cuando me habló del cerebro y sus neuronas. Las sinapsis son como las “migas de pan” o las rutas guardadas en un GPS que permiten encontrar información en nuestra memoria. Si siempre hablamos de dolor, las rutas hacia ese “concepto” se vuelven más accesibles. Si no las usamos, ocurre lo contrario. Lo más importante es que el aprendizaje genera nuevas sinapsis, por lo que no debemos poner barreras a nuestra capacidad de recuperación.

Sinapsis
Mark F. Bear et al, Neurociencia: La exploración del cerebro. 4ª ed. 2016

Así que podemos pensar que:

¡Se pierde antes la esperanza que la neuroplasticidad!

No pongamos barreras, no dejemos que nos digan lo contrario. Elige pensar, escribir, hablar “sin dolor” y el organismo se adaptará a la nueva situación.


*Gracias Arturo Goicoechea por ofrecerme la oportunidad de cambiar de paradigma. Know pain, no pain.

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8 comentarios en “HABLANDO “SIN DOLOR””

  1. Aproximación interesante. A veces nos encontramos con personas que ya se han acostumbrado a su dolor (“esto ya no se puede arreglar”), o que creen que si la rehabilitación no duele, no es efectiva.
    Necesitamos más diálogo, más comunicación con las personas.
    “A los problemas, soluciones!” 👍🏻

    • Gracias Sandra por tu comentario, cada persona es diferente y nos damos cuenta de lo importante que es la comunicación. Vamos a hablar en positivo para no generar temores innecesarios.

  2. Excelente exposición, de hecho mi fisio me dejó el libro Explicando el dolor de Butler & Moseley, que es muy ameno y fácil de entender. El dolor articular no me asusta, lo tengo en la mandíbula y tengo que usarla sí o sí. Y cualquier ejercicio moderado me ayuda. Aunque creo que el dolor neuropático es harina de otro costal. No digo que no se pueda remodelar, pues la plasticidad está ahí, pero cuando se ha cronificado tanto, va a resultar difícil cortar los cables.
    Un abrazo

    • Gracias por tu comentario Leo, cada caso es diferente, lo importante es saber que puede hacer uno mismo para no alimentar ese “dolor”. Sabemos que el entorno, las circunstancias, modulan las sensaciones, vamos pues a eliminar amplificadores. Un abrazo.

    • Gracias por tu comentario Julio. No te quito razón, no es nada fácil y cada caso es distinto, el momento, la situación, el entorno… todo influye. Solo pretendemos explicar cómo aumenta o se disminuye el “volumen” porque sabemos que se pueden modular las sensaciones. Un saludo.

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